He de admitirlo, la principal razón para ver The Prestige por mi parte no era presenciar un duelo entre Batman y Lobezno, tampoco disfrutar de la siempre estimulante presencia de Scarlett Johansson, ni siquiera admirar al siempre genial Michael Caine, tampoco el regreso del gran David Bowie el cine… La principal razón son un par de hermanos, de apellido Nolan, que ya deslumbraron al mundo hace 7 años con la excelente Memento.
En aquel entonces, el mayor de ellos, Christopher, adaptó un relato corto de su hermano Jonathan con brillantes y originales resultados. Antes de esta película, que fue la que le hizo saltar a la fama, ya había dirigido su ópera prima, la muy interesante Following. En 2002 dirigió Insomnia, un excelente thriller, remake de una película sueca de 1965. Tras ello, ya con cierta importancia dentro de la industria, se le encargó la difícil tarea de resucitar al hombre murciélago, después de que tras las dos brillantes (aunque poco fieles) películas de Tim Burton, Joel Schumacher se empeñara en fastidiar y homosexualizar al personaje.
Cuando Nolan aceptó el encargo, muchos se llevaron las manos a la cabeza, presagiando una película sin alma, y con total ausencia de su estilo, como si de un vulgar Sam Raimi se tratara. Afortunadamente, Nolan no sólo salió airoso de la tarea, sino que supo conciliar a crítica, público y fans de los comics con Batman Begins, quizás junto con el Superman de Donner la mejor adaptación de un superhéroe al cine.
Afortunadamente, Nolan no es un director conformista (me viene de nuevo a la cabeza Sam Raimi), por lo que antes de acometer la secuela del Caballero Oscuro, decidió llevar a la pantalla grande un libro llamado “The Prestige”, de Christopher Priest, contando de nuevo con la colaboración de su hermano Jonathan en el guión.
El resultado de The Prestige no podría ser más brillante. Los Nolan muestran de nuevo su estilo, con una elegante puesta en escena, un aroma clásico y un montaje plagado de saltos en el tiempo, que lejos de una justificación clara (como la incapacidad de generar nuevos recuerdos de Leonard Shelby, Guy Pearce en Memento), no opta tampoco por la gratuidad típica de la pareja formada por Iñárritu-Arriaga, sino que hace la historia lo más amena e interesante posible, apoyándose de vez en cuando en el diario Alfred Borden (Christian Bale).
La historia comienza con un incidente que provoca la rivalidad entre los magos Alfred Borden y Robert Angier (Hugh Jackman), lo cual da lugar a que continuamente traten de vengarse de su rival, al tiempo que intentan superar su mejor truco. Esto, que podría parecer simple y sin interés, se revela como un apasionante enfrentamiento basado en trucos, engaños y mentiras, todo ello mediante un juego de espejos que cautiva a los espectadores, tanto a los que ellos tienen en sus espectáculos, como a los que contemplamos la película.

Sin duda, un filme muy superior a la mediocre El Ilusionista, una de las películas más sobrevaloradas de los últimos meses, cuyos únicos alicientes eran el casi siempre soberbio Edward Norton, en uno de sus papeles/interpretaciones más flojos, el gran Paul Giamatti y la preciosa Jessica Biel. Aunque claro, bien es sabido que el público aplaude más un final totalmente gratuito, en el que le den todo bien explicado y mascado, donde todo esté bien cerrado, que un fascinante viaje que haga meditar lo que cada uno acaba de presenciar.
Por todo ello, no sorprende que, cada vez más, comparen a Christopher Nolan con Hitchcock, gracias a unas películas donde la mente, la psicología y los engaños están siempre presentes. Esperemos que siga por la misma senda en su nuevo proyecto de Batman, The Dark Knight. De momento la cosa no podría empezar mejor, ya que se ha librado del lastre que suponía el guionista David S. Goyer (culpable de los libretos de la trilogía Blade), para volver a colaborar junto a su hermano.

Enero 15, 2007 a las 6:16 pm
Pues a mi a pesar de que me dejó buen sabor de boca en general, el final me parece demasiado tramposo y muy sacado de la manga.
Enero 15, 2007 a las 6:20 pm
Vaya, qué rápido eres. Yo que pensaba que sería un comentario de algún visitante… :-P
Yo no lo veo nada tramposo, sino totalmente coherente con lo que nos había mostrado ya la película, como ya te comenté, yo me imaginé por dónde iban los tiros bastante antes del final, aunque no completamente, claro, si no habría sido totalmente predecible.
Enero 15, 2007 a las 11:14 pm
Quiero mencionar la fotografia.
35 mm anamorfico. Panavision. Rodada con bajísimos niveles de iluminación y con gran apertura de objetivos, creando asi una profundidad de campo muy escasa. Casi la totalidad esta rodada camara el hombro con cierto toque contemporaneo y con especial cuaidado en mantener la distancia focal. La película tiene un aspecto global ténue y dorado que proveniene de luz de velas, candelabros y lámparas de gas ligeramente aumentadas para el rodaje cinematográfico mediante pequeñas bombillas de escasa potencia. Los interiores diurnos han sido iluminados a base de una unica fuente de luz natural suave que entra desde las ventanas incidiendo de manera lateral sobre los actores. Este conjunto de cosas da una vistosidad y realismo impecable al film, sumando la brillantez técnica que poseia Batman Begins con un exquisito gusto clasico.